lunes

Entrecerraba los ojos para no sentir el peso de los parpados acumulados las lagrimas que mi tristeza derramó.
Te buscaba con la vista nublada pretendiendo ser lo que vos querías que fuera, esa incondicional fiel de tus conveniencias. Gritaba en silencio y me aturdía el pitido del oído que me obligaba a callarme, a guardarme todo para adentro, a renunciar a todo con tal de tenerte al menos un minuto más.
Daría todo y hasta lo que no tengo, con tal de que entendieras que en cuestiones del amor soy novata, que me voy a poder equivocar miles de veces, que me voy a caer, que te voy a odiar que no te voy a querer más, nunca más... pero siempre al fin y al cabo se vuelve al primer (y único) amor.