domingo

Juguemos a todo, o nada.

Suspiré creyendo que con eso, todo lo malo se iría, como si realmente suspirar me fuera útil, intenté
 buscar en el aire lo que adentro no podía hallar.
Respiré fuerzas, y exhalé nada, eso, NADA. No había nada adentro para exhalar, ni si quiera lo malo.
Era como estar vacía, no encontraba nada ni si quiera para poder seguir adelante. No existía tal analogía sistemática que me obligara a comprender lo que es la razón me negaba, pero el corazón me vendía cual objeto merecedor de la la atracción. Montaña rusa dijiste, comprendí que era un vértigo compartido.
Sube y baja, da vueltas y se acelera. Así como me subís el animo, me lo bajas, das vueltas en mi mente y me aceleras el corazón cada vez que te escucho.
Intentaría comprender lo lógico, y me jugaría hasta la inexistente con tal de al menos sentir lo que se siente sentirte. Sentir, siente, sentirte. Vamos a jugar a todo o nadano tengo nada que perder.